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Bajo Medina Sidonia hay otra ciudad: un paseo por sus galerías romanas

Calles enlosadas, bóvedas de piedra y antiguas cloacas transitables: el subsuelo de Medina Sidonia conserva una parte sorprendente de Asido Caesarina.

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Estructuras abovedadas de piedra en el conjunto arqueológico romano de Medina Sidonia
Galerías del conjunto arqueológico romano de Medina Sidonia

Medina Sidonia también se descubre mirando hacia abajo. Bajo el museo arqueológico se conserva parte de la antigua Asido Caesarina: un recorrido de piedra y bóvedas que permite acercarse a la ciudad romana desde una perspectiva poco habitual.

Para quien conoce Medina por sus calles blancas, sus vistas o sus dulces, el contraste resulta llamativo. La visita cambia el horizonte abierto por los espacios del subsuelo y ayuda a comprender cómo se construía y se organizaba una ciudad hace siglos.

Una calle, viviendas y grandes estructuras abovedadas

La información de Turismo municipal describe un tramo de calle enlosada, restos de viviendas y los sótanos de un edificio monumental. Estos últimos son los llamados criptopórticos: estructuras que permitían crear una plataforma sobre una ladera. La función exacta del edificio situado encima no está determinada.

También se pueden recorrer galerías del antiguo alcantarillado, habilitadas para la visita gracias a sus dimensiones. El interés no está solo en la antigüedad de las piedras: está en entender para qué servían y cómo formaban parte de la vida urbana.

La ciudad romana sigue bajo las calles actuales

El Patronato Provincial de Turismo incluye entre los restos de Asido Caesarina cloacas, alcantarillado, salas, viviendas y una calzada conservada por debajo de la ciudad actual. El conjunto permite relacionar los espacios domésticos con las infraestructuras que hacían posible el funcionamiento de la población.

Una buena manera de disfrutarlo es fijarse en tres detalles: la forma de las bóvedas, el trabajo de los sillares y la relación entre los distintos niveles. Lo que a primera vista parece un simple pasadizo puede explicar una solución constructiva mucho más compleja.

Alcantarillado y criptopórticos: dos funciones diferentes

No todas las galerías subterráneas servían para lo mismo. Las cloacas formaban parte de la evacuación del agua de la ciudad; los criptopórticos, en este conjunto, ayudaban a sostener una terraza construida sobre la pendiente. Distinguir ambas funciones permite comprender el recorrido y evita imaginar una única red de túneles con un solo propósito.

Turismo municipal describe dos galerías de alcantarillado de unos treinta metros de longitud, con aproximadamente dos metros de altura y uno de anchura. Son dimensiones que explican por qué hoy se puede caminar por su interior. La experiencia permite apreciar algo que en una fotografía suele perderse: la escala de una infraestructura pensada para prestar servicio a la ciudad.

La pendiente es otra de las protagonistas. Construir en un cerro obliga a resolver diferencias de nivel. Una plataforma sostenida por estructuras abovedadas ofrecía una superficie sobre la que levantar un edificio. Por eso conviene observar las bóvedas como parte de una solución al terreno, además de admirar su forma y el trabajo de la piedra.

Tres preguntas para disfrutar más del recorrido

¿Por dónde se caminaba? El tramo de calle enlosada permite imaginar desplazamientos entre viviendas y otros espacios urbanos. Fijarse en la relación entre la vía y las construcciones ayuda a pasar de la pieza aislada a la idea de un barrio. No conocemos cada escena de su vida cotidiana, pero sí podemos reconocer una organización del espacio.

¿Cómo se resolvían las necesidades comunes? El alcantarillado recuerda que una ciudad necesita mucho más que edificios vistosos. Conducir el agua y salvar desniveles son problemas prácticos que siguen presentes en nuestros pueblos. Esa continuidad hace que unos restos antiguos resulten sorprendentemente cercanos, sin equiparar las condiciones de entonces con las actuales.

¿Qué pertenece a cada época? Los hornos islámicos corresponden a un momento muy posterior al romano. Buscar esa diferencia durante la visita ayuda a entender que el museo reúne huellas de usos sucesivos. La arqueología permite separar esas etapas y relacionarlas; no todo lo que aparece bajo tierra fue construido al mismo tiempo.

Al volver a la superficie, merece la pena detenerse un instante y comparar ambos paisajes: la calle que hoy recorremos y la que acabamos de conocer abajo. Ese cambio de perspectiva es uno de los mejores recuerdos de la visita.

Plaza de España de Medina Sidonia, vista en superficie de la ciudad
La Plaza de España permite completar el paseo por la Medina actual después de conocer su subsuelo. Fotografía de 2013: Hajotthu, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

También hay huellas de la Medina islámica

El recorrido incorpora dos hornos de una alfarería almohade de los siglos XII y XIII. Su presencia recuerda que el subsuelo no conserva una sola época: distintas generaciones construyeron, trabajaron y transformaron este mismo lugar.

El acceso indicado por Turismo se encuentra en la calle Ortega, 10-12. Para preparar la visita, consulta la ficha municipal o llama al 956 412 404 y confirma horario y condiciones de entrada.

Es una propuesta para completar un paseo por Medina con algo menos evidente que una fotografía desde un mirador: descubrir la ciudad que sigue guardada bajo nuestros pies.

Fuentes: Turismo de Medina Sidonia: espacio arqueológico romano y hornos islámicos y Patronato Provincial de Turismo: Asido Caesarina.

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