
El balance de contaminación por ozono de 2026 vuelve a situar al Campo de Gibraltar entre los territorios que merecen atención. La información publicada el 24 de octubre destaca las superaciones registradas en la Bahía de Algeciras. Para interpretar su alcance hay que separar el periodo estudiado, las estaciones de medida y los distintos umbrales: un informe acumulado no equivale a una alerta activa hoy.
El trabajo de Ecologistas en Acción sobre el ozono en España durante 2026 analiza datos de las redes públicas entre enero y septiembre. Su balance nacional señala un incremento del 25 % en la frecuencia de superaciones del valor objetivo respecto al periodo 2012-2019. Ese porcentaje se refiere al conjunto de España: no significa que la concentración de ozono haya subido un 25 % en cada municipio.
La información de Diario de Cádiz del 24 de octubre, basada en el informe, recoge 34 jornadas por encima de 120 microgramos por metro cúbico en Campamento. También destaca la evolución desfavorable de la Bahía de Algeciras respecto a la referencia anterior a la pandemia. Son datos de estaciones y periodos concretos, no una medición uniforme de toda la comarca.
El ozono del que hablamos está cerca del suelo
El ozono troposférico es distinto, por su ubicación y sus efectos, de la capa de ozono de la estratosfera que protege frente a parte de la radiación solar. Aquí la preocupación es su presencia en el aire que respiramos, donde puede afectar a la salud y a la vegetación.
La Junta explica que es un contaminante secundario: se forma mediante reacciones químicas a partir de otros compuestos, favorecidas por la radiación solar. Sus precursores están relacionados con distintas actividades, entre ellas el tráfico y los procesos industriales. Por eso no debe describirse como una nube de ozono que sale directamente de una chimenea.
Las temperaturas elevadas y las condiciones meteorológicas pueden favorecer episodios de contaminación. Pero el mecanismo no se resume en «más calor, más ozono» en cualquier punto y a cualquier hora. Intervienen la radiación, los precursores, el transporte de masas de aire y las reacciones que se producen durante el recorrido.
Esta característica ayuda a entender por qué un entorno rural puede registrar ozono sin tener junto a la estación una gran fuente emisora. También explica por qué una fotografía del paisaje no permite medirlo: la claridad del cielo o la ausencia de humo visible no bastan para conocer su concentración.
Tres referencias que no deben mezclarse
El Real Decreto 102/2011 sobre calidad del aire establece para la protección de la salud un valor objetivo de 120 microgramos por metro cúbico, calculado sobre la máxima diaria de las medias móviles de ocho horas. La referencia vigente permite hasta 25 días de superación al año, promediados en tres años.
Eso es distinto del umbral de información a la población, fijado en 180 microgramos por metro cúbico como media de una hora, y del umbral de alerta, de 240 microgramos por metro cúbico también en una hora. No se puede tomar un recuento de días por encima de 120 y presentarlo como el número de alertas sanitarias declaradas.
Además, la Directiva europea 2024/2881 incorpora una referencia más exigente para 2030: 18 días, manteniendo el promedio trienal. Al comparar informes hay que comprobar si se está evaluando el objetivo aplicable ahora o el previsto para ese horizonte. Utilizar ambos como si fueran simultáneamente el mismo límite introduce confusión.
Las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud constituyen otra referencia. Son útiles para valorar la protección de la salud, pero no deben intercambiarse sin explicación con un valor jurídico. Una tabla puede mostrar más superaciones al utilizar una recomendación más estricta sin que las mediciones originales hayan cambiado.
Qué explica una subida de superaciones
Un aumento porcentual elevado puede producirse cuando el periodo de comparación tenía pocos días por encima de un umbral. Por eso interesa conocer el número absoluto de jornadas, el valor utilizado y los años que forman la base. El porcentaje aislado puede resultar espectacular y aportar poca información sobre la exposición real.
También importa diferenciar concentración y frecuencia. Que se duplique el número de días que superan un valor no significa necesariamente que se haya duplicado la concentración media. Son indicadores distintos y responden a preguntas diferentes: cuánto contaminante hay y con qué frecuencia se rebasa una referencia.
El balance de enero a septiembre permite describir una parte muy relevante del año para este contaminante, pero no debe presentarse como una evaluación definitiva de todos los días de 2026. La validación de las mediciones y la evaluación oficial posterior pueden completar el diagnóstico.
Dónde consultar las estaciones y los avisos actuales
Para decidir qué ocurre en un momento concreto, la referencia es la información actualizada de las redes oficiales. El Índice Nacional de Calidad del Aire del Ministerio para la Transición Ecológica permite consultar estaciones y contaminantes. Conviene revisar la hora del dato, su disponibilidad y qué parámetro determina la categoría mostrada.
Una estación puede ofrecer información sobre ozono, partículas o dióxido de nitrógeno, entre otros contaminantes. Un resultado desfavorable del índice no demuestra por sí solo que el problema sea el ozono. Hay que abrir el detalle del contaminante y evitar atribuir todos los episodios de mala calidad del aire a una sola sustancia.
Los datos del Campo de Gibraltar no permiten afirmar que Medina Sidonia o El Berrueco hayan registrado las mismas concentraciones. Para trasladar el análisis a nuestro entorno harían falta mediciones representativas y una evaluación territorial adecuada. La proximidad provincial no sustituye esa evidencia.
Qué recomendaciones son útiles para la salud
La información sanitaria de la Junta sobre el ozono presta especial atención a menores, mayores y personas con enfermedades respiratorias. Durante episodios de niveles elevados, las recomendaciones oficiales pueden incluir reducir el esfuerzo físico intenso al aire libre, especialmente para los grupos sensibles.
El ejercicio aumenta la cantidad de aire inhalado, de modo que intensidad y duración influyen en la exposición. La decisión práctica debe apoyarse en el aviso vigente y en las indicaciones sanitarias personales, no en una cifra acumulada de meses anteriores. Este informe no acredita por sí mismo una emergencia actual en La Janda.
El seguimiento ambiental de la comarca, que también incluye la transformación de sus paisajes y humedales, necesita datos bien situados. El siguiente paso será contrastar el balance de 2026 con la evaluación oficial y seguir las medidas sobre emisiones precursoras. Mientras tanto, informar sin alarmismo exige mantener separadas las cifras nacionales, las estaciones del Campo de Gibraltar y la situación real de cada localidad.
